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Al
colgar las cuerdas en la línea debemos dejar al principio de ésta
un tramo de línea con lazo, pero sin cuerda equivalente al largo
aproximado de la embarcación, de forma que para empezar el trabajo
podamos colocar el barco entre el principio de la cuerda con mejillón
y el primer lazo sin cuerda. Con esto se evita que, en el momento
de comenzar el desdoble, tengamos unos metros de línea a bordo,
con la cuerda cargada de mejillón, entorpeciendo el trabajo. A
medida que va progresando el proceso de desdoble y avanzamos a
lo largo de la línea, este tramo sin cuerda se va desplazando
hacia el otro extremo de la misma. De esta forma, al finalizar
la operación de desdoble, tendremos ese mismo tramo sin cuerda
al otro lado de la línea, quedando ésta dispuesta para comenzar
en dirección inversa la próxima vez.
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Como
es lógico, mientras por la popa de la embarcación asoma el primer
tramo de cuerda para desdoblar, en la proa tenemos el comienzo
de la línea. Y es ahí, donde colocaremos, colgando del primer
lazo, el comienzo de la nueva cuerda ya desdoblada.
Así,
al empezar el desdoble tenemos un tramo de línea sin cuerda en
la que empezamos a colgar, en el primer lazo. La cuerda que vamos
recogiendo para desdoblar, por consiguiente, no se acumula, porque
ésta que vamos recogiendo por un lado, es la misma que va saliendo
desdoblada por otro con una diferencia de dos ó tres largos de
cuerda.
De
no hacerlo así tendríamos todos los largos de cuerda que contiene
la distancia entre la proa y la popa dentro del barco.
Por
ejemplo: Con una embarcación de 5m. de eslora, y con una línea
que tenga en cada metro 2 tramos de cuerda de 4m. de largo, tendríamos
dentro del barco 5x2x4 = 40m. de cuerda, cargada de mejillón,
lo que nos restaría agilidad de maniobra en el trabajo, afectando
muy negativamente a los resultados del mismo. (Véase la figura
5).

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